Uruapan, Michoacán, 19 de enero del 2026.– La muerte de un ser humano, cualquiera que sea la razón, es lamentable, sin lugar a dudas. En esta ciudad de Uruapan, a diario ocurren decesos, a pesar de que patrullas de todas las corporaciones policiales, se la pasan recorriendo las calles, principalmente del primer cuadro. Nada ha cambiado en los últimos tiempos; homicidios, sobornos y asaltos, a la orden del día.
Algunas personas que recogían basura en la Barranca de la Guerra, localizaron el cuerpo sin vida de Omar, conocido en el barrio como El Borrego, quien se dedicaba a labor automóviles.
Se dio parte a la fiscalía, quien hizo su trabajo. Pero llegaron varias patrullas de la Guardia Nacional, cuyos elementos, al menos una docena, rodearon el lugar, apostados y listos para un posible ataque, en cada vecino que pasaba por el lugar, lo veían cual sospechoso. Como los policías chinos.
La escena del crimen, el lago norte del puente en Anillo de Circunvalación, de la Barranca de la Guerra, a donde llegó al mediodía, un reportero que se identificó con la Guardia Nacional, pero lo hostigaron e intentaban retirarlo para que no grabara y documentara el hecho.
Le pusieron enfrente, una cinta de acordonamiento, de apenas unos diez metros, ahí permanecieron más de dos horas los guardianes de la seguridad, intentando que las personas no tomaran fotos y videos, ya que, según uno de los elementos de Guardia Nacional, está prohibido.
La total ignorancia a plenitud, por ello, la importancia de ir a la academia, de aprender a leer y escribir, para evitar este tipo de situaciones de los uniformados de la Guardia Nacional o Guardia Civil.
Y sí, mientras tres elementos intentaban evitar que el periodista documentara el hecho, otra docena de agentes resguardaban el cadáver para que no se fuera a ir; más de dos horas parados como monigotes en la escena del crimen, mientras, a esa hora, en la colonia Casa del Niño, baleaban y daban muerte a una persona.
