TAREA DEL JUEVES.
Cuando la luz del amanecer empieza a abrirse paso y el día despierta, regálate un instante de calma. Detente, respira y vuelve la mirada hacia tu interior. Allí, en el silencio profundo donde habita tu esencia, tu alma aguarda para ser escuchada. Escúchala con atención, siente su vibración sutil, esa melodía serena y auténtica que solo ella sabe interpretar.
En ese espacio íntimo no existen el miedo ni la carencia. Allí viven la Voluntad que te impulsa, el Amor que te sostiene, la Sabiduría que te orienta, el Discernimiento que te guía y la Claridad mental que ordena tus pasos. En lo más hondo de ti solo hay verdad, bondad y plenitud, porque esa es tu naturaleza esencial.
Busca cada día esa esencia luminosa que guarda tu espíritu y deja que impregne todo lo que hagas. Vive este día como si fuera único, como si fuera el mejor de tu vida. Pon toda tu energía en habitar plenamente cada instante, desde la aurora que te despierta hasta el descanso reparador de la noche.
Suelta el ayer sin culpa ni resentimiento. Déjalo ir. Permite que el mañana llegue a su debido tiempo, con su propio misterio y encanto. Olvida los errores, pero conserva las lecciones que te han hecho crecer. Recuerda los momentos bellos, los gestos nobles, las experiencias que te han nutrido; cargar con el peso del pasado solo roba fuerza al presente.
Vive intensamente el hoy, porque el hoy es un regalo irrepetible. La vida sucede aquí y ahora, en este instante que se abre ante ti. Sonríe cada mañana, agradece la luz, el aire, la oportunidad de empezar de nuevo. El presente es el único lugar donde la vida florece. Aquí está todo lo que necesitas. Aquí comienza todo.
Bendecido jueves.
