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Ofrece tu ausencia.

TAREA DEL LUNES

“Si todo lo que ofreciste no alcanzó, ofrece tu ausencia. A veces, retirarse es el mayor acto de dignidad y respeto hacia uno mismo”.

Hay momentos en la vida en los que insistir deja de ser un gesto de amor y se convierte en una forma silenciosa de abandono hacia uno mismo. La frase de Benedetti, con la iniciamos esta tarea, nos enfrenta a una verdad incómoda pero liberadora: no siempre quedarse es sinónimo de valentía, ni irse significa fracaso. A veces, el mayor acto de amor propio es reconocer que ya diste todo lo que podías dar.

Ofrecer la ausencia no es castigar al otro, es proteger la propia esencia. Es entender que cuando lo entregado no es recibido, insistir solo vacía. Retirarse, en ese caso, no nace del orgullo herido, sino de la dignidad consciente: la que sabe que el valor personal no depende de cuánto se aguanta, sino de cuánto se respeta.

Alejarse también es una forma de decir “basta” sin gritar, de poner límites sin violencia, de honrar lo que uno es y lo que merece. Es aceptar que no todos los vínculos están destinados a florecer, y que soltar a tiempo puede ser un acto de profunda madurez emocional.

En ese silencio que deja la ausencia, muchas veces aparece la paz. Y en esa paz, la posibilidad de volver a elegirse. Porque crecer también implica aprender cuándo quedarse… y cuándo marcharse con la frente en alto y el corazón intacto.

Bendecido lunes.

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Redacción Esquema