Hola querido yo:
Tengo muchos años sin platicar contigo, he dado por sentado lo que vives, lo que sientes, lo que sufres… como si se tratara de una vida que ha decir de los jóvenes de hoy es “en modo avión”; pero hoy quiero darme un espacio para hacerte unas preguntas querido yo; y, por supuesto, enterarme aún más de tu actual existencia.
¿Sigue brillando esa chispa en tus ojos que una vez fue tan vibrante? Espero que las risas y las alegrías hayan superado a las tristezas. ¿Te acuerdas de los sueños que solías tener? Aquellos que parecían tan lejanos, pero que ahora son parte de tu historia. Platícame, ¿qué has aprendido en este viaje llamado vida?
Recuerdas aquellas noches en que despertabas con ideas desbordantes, llenas de pasión y creatividad. ¿Sigue ardiendo esa llama?. Me pregunto si has encontrado formas de superar las dudas y los obstáculos, si has abrazado los fracasos como oportunidades disfrazadas. Porque de eso se trata, ¿verdad?De aprender y de crecer.
¿Y el amor? ¿Sigue siendo un pilar en tu vida, o ha cambiado de formas inesperadas? Las relaciones que construimos nos dan lecciones valiosas, a veces las más duras. Pero también son la fuente de nuestras mayores alegrías.
Hoy te invito a reflexionar. Mira todo lo que has logrado. No solo los hitos visibles, sino también los pequeños momentos que constantemente pasamos por alto: una sonrisa, un gesto amable, una palabra de aliento. Todo suma.
Así que, querido yo ACTUAL, cuéntame más. ¿Qué metas nuevas has trazado? ¿Qué pasiones han despertado en ti? ¿A dónde te gustaría ir a continuación? La vida sigue cambiando y, aunque algunas cosas se mantengan, la belleza está en la evolución. Estoy aquí para escuchar cada palabra, cada emoción. Hablemos de tus sueños y tus anhelos, porque, después de todo, somos el resultado de nuestras historias y las que aún están por escribirse. ¿Qué dices?
Bendecido viernes.
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