- Procopio Patricio Cázares convirtió la herencia de su familia en una forma de vida y en una tradición que comparte cada fin de semana en Morelia.
agenciaesquema.com
Morelia, Michoacán, 27 de Septiembre de 2026.- El sonido de la música, los pasos al ritmo de los sones, las máscaras sonrientes y el inconfundible bastón de los danzantes nos recuerdan que las tradiciones de Michoacán también se disfrutan en el corazón de Morelia. En el centro de la ciudad, los danzantes de Jarácuaro comparten con visitantes y turistas la Danza de los Viejitos, una expresión de la cultura purépecha que ha pasado de generación en generación.


Detrás de cada paso está la historia de familias que han dedicado su vida a mantener viva esta tradición. Una de ellas es la de Procopio Patricio Cázares, originario de Jarácuaro, en el municipio de Erongarícuaro, quien aprendió a bailar de su padre y su abuelo. Para él, la danza no es solamente una presentación, sino una herencia que ahora busca dejar en manos de sus hijos y nietos.
Desde hace cerca de 29 años, Procopio acude a Morelia para presentar esta danza, principalmente durante los fines de semana. Con el sombrero, la máscara y el bastón como parte de su atuendo, los danzantes convierten cada presentación en una oportunidad para acercar a más personas a las costumbres de su comunidad. Pero detrás del baile también hay trabajo, organización y una forma de sostener a la familia.


La tradición se acompaña de otros oficios. En casa de Procopio también elaboran sombreros de palma, una labor en la que participa su esposa, quien los teje. Así, entre la danza y la artesanía, la familia mantiene actividades que forman parte de su vida cotidiana y de la identidad de Jarácuaro.
Para Procopio, el mayor deseo es que la tradición no termine con su generación. Sus hijos y nietos ya forman parte de este camino, mientras él procura transmitirles lo que aprendió de los suyos. También participa con agrupaciones como Viejos Alegres y la Danza del Torito, otra expresión tradicional de Jarácuaro ligada a las celebraciones de Carnaval.

La invitación de Procopio es a visitar Jarácuaro durante la Noche de Muertos, cuando la música, las pirekuas, las danzas, la comida y las artesanías forman parte de las celebraciones de la comunidad. Mientras tanto, quienes caminan por las plazas de la catedral de Morelia pueden encontrarse con una muestra viva de esa herencia purépecha. Porque cada zapateado no solo acompaña la música, también mantiene en movimiento una historia que comenzó mucho antes y que busca seguir bailándose en las generaciones que vienen.
