El pueblo P’urhépecha, oxígeno al humanismo mexicano

Arturo Hernández Tovar / agenciaesquema.com

5 de julio de 2026.- D​os días dedicó la Presidenta Claudia Sheinbaum para evaluar el Plan Michoacán para la Paz y la Justicia, y el Plan de Justicia para el Pueblo P’urhépecha.

En días de lluvias, el primero ha sido diluvio de cifras que hablan de avances en seguridad, infraestructura carretera; derramas millonarias nunca antes tenidas en becas para estudiantes, apoyos para el campo, impulso al turismo comunitario y proyectos incipientes al desarrollo económico.

El Plan de Justicia del Pueblo P’urhépecha, según se pudo ver y la propia mandataria lo destacó, fue lo más emotivo de su visita, pues vino a revivir sus años de estudiante precisamente en un pueblo de esa región, donde realizó sus prácticas de ingeniería Física conviviendo con nativos que le dejaron imborrables recuerdos y grandes aprendizajes, según reveló ahora.

De esa estancia de estudiante aprendió a amar las raíces de México que se encuentran precisamente en pueblos originarios indígenas como los P’urhépecha, y que ahora nutren el llamado Humanismo Mexicano que es espíritu de su gobierno.

Vino la Presidenta Claudia a aspirar ese oxígeno justamente a Cherán, el pueblo que decidió abrir brecha en autogobernarse y librarse así «del ruido político» y de criminales que saqueaban sus recursos, que dejaban estelas de muerte.

Su ejemplo es seguido ya por 54 comunidades.

El gobierno federal ha cedido a canalizarles presupuesto directo a los pueblos indígenas que han optado por ese sistema de autogobierno, para que lo administren directamente y decidan su aplicación para atender las necesidades que libremente determinen en sus asambleas.

La Presidenta comprometió ahora llevar ese sistema a la Constitución para que quede permanentemente establecido como un derecho.

Gracias a su autogobierno que ha rescatado y fortalecido sus tradiciones ancestrales de vida comunitaria en las que todos participan, Cherán es ahora uno de los pueblos ejemplo de convivencia en paz y armonía; que aman la tierra, los bosques, su lengua, su historia, sus costumbres.

En prueba de ese aprendizaje de lo que es el México Profundo, hace poco más de un año en que visitó Charanástico-Atzicuirín, que la alojó como estudiante hace 43 años, comprometió desarrollar el Plan de Justicia del Pueblo P’urhépecha, que ya arroja resultados, está en plena marcha; y, ahora le puso añadidos que mucho entusiasmaron a los habitantes de las cinco regiones de esta etnia.

A las diversas acciones ya emprendidas en salud, caminos artesanales, seguridad, educación, turismo comunitario, créditos para actividades artesanales y otras productivas, así como defensa y aprovechamiento racional del bosque, que a la fecha acumulan el ejercicio de un presupuesto de cuatro mil ciento once millones de pesos, la Presidenta anunció el mejoramiento del hospital de Charán, dotándolo de una área de hemodiálisis, nuevas instalaciones deportivas, crear las carreras de Medicina y Enfermería, fortalecer las acciones de seguridad y fomentar las empresas comunitarias.

Pero ahora, para que el asomo de discriminación no se instale, no habrá que perder de vista que tan sólo en Michoacán hay otras regiones indígenas: En la Sierra-Costa, la Nahua; en el Oriente, la Mazahua, y en las colindancias con los estados de México y Querétaro, la Otomí, casi en extinción.

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