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Morelia, Michoacán, 03 de marzo del 2026.- A consecuencia de la violencia extrema que generan los diversos grupos criminales en la entidad, se ha convertido en un gran camposanto ilegal, donde sicarios entierran a sus enemigos o a todo aquel que no pague cuota, extorsiones, secuestros o que simplemente no piensen igual que ellos, en cualquier punto de la geografía estatal. Del 2020 a noviembre del año pasado, las autoridades contabilizaron por lo menos 501 fosas clandestinas.
Según datos oficiales obtenidos por este medio de comunicación a través de transparencia, autoridades de los tres niveles de gobierno y colectivos de madres buscadoras, han ubicado en la entidad aproximadamente los restos de al menos 489 cadáveres, cabe destacar que por desgracias no en todos los hallazgos los cuerpos de las víctimas se encuentran completos, en muchas ocasiones sólo se pueden encontrar fragmentos de huesos, lo que imposibilita saber a ciencia cierta el número real de víctimas.
Es necesario precisar que, los entierros clandestinos van desde el hallazgo de fragmentos de osamentas en un sólo lugar, hasta varias tumbas o fosas comunes encontradas por intervención.
Uno de los casos más destacados es el ocurrido el mes de agosto de 2022, en el municipio de Uruapan, exactamente en un predio denominado El Llanito, ubicado a 15 kilómetros del poblado indígena purépecha de Caltzontzin.
Ahí, los cadáveres en avanzado estado de descomposición de nueve varones y dos mujeres, fueron desenterrados por la autoridad, todos ellos, a decir de las fuentes policiales presentaban signos de violencia e impactos de proyectil de arma de fuego, es decir fueron torturados y asesinados a balazos.
El anterior, es el segundo caso de relevancia registrado en aquella anualidad, en el mes de junio, en la zona conocida como Los Negritos, en el municipio de Villamar, fueron encontrados varios entierros ilegales, de donde se exhumaron 26 cadáveres, esto a 20 kilómetros de la franja fronteriza con el estado de Jalisco.
De acuerdo a las estadísticas emanadas de los estudios forenses, se identificaron los restos de por lo menos 397 personas del sexo masculino, mientras que del femenino fueron identificados 70, el resto debido a las condiciones en que fueron encontrados fue imposible determinar el sexo de los restos óseos encontrados.
Sobre el destino final de los cuerpos poco se sabe, sin embargo, se tiene conocimiento que algunos fueron entregados a sus familiares, mientras que otros al no ser reclamados o no encontrar compatibilidad con la base de datos genéticos fueron llevados a algún cementerio a las llamadas fosas comunes, que son espacios determinados donde previa identificación son depositados en espera a que sean reclamados.
Por desgracia, es preocupante saber que los panteones clandestinos se han encontrado en el 40 por ciento de la geografía michoacana, las fosas han sido localizadas en 45 de los 113 municipios.
Villamar, Uruapan, Jacona, Pátzcuaro, Coeneo, Aquila, Ciudad Hidalgo, Zamora, Ziracuaretiro, Huaniqueo, Morelia y Penjamillo, son algunas de las demarcaciones donde se han encontrado cuerpos sepultados de forma clandestina.
De igual forma, se encuentran localidades como Pastor Ortiz, Lázaro Cárdenas, Tarímbaro, Charo, Huandacareo, Purúandiro, Marcos Castellanos, Panindícuaro, Angamacutíro, Chucandiro, Zitácuaro, Tancítaro, Zinapécuaro, Maravatío, Tlazazalca, Chilchota y Coalcomán.
Otros municipios son, Yurecuaro, José Sixto Verduzco, Tiquicheo, Venustiano Carranza, Tangancícuaro, Paracho, Cojumatlan, Huetamo, Coahuayana, Cuitzeo, Santa Ana Maya, Gabriel Zamora, Tepalcatepec, Contepec, Villa Morelos y finalmente Sahuayo.
