Separación de residuos, un trabajo honesto al que Leticia le ha dedicado 41 años

A los nueve años, Leticia Sereno comenzó a pepenar junto a su madre y hermanos. Lo que para muchas personas puede representar un trabajo relacionado con la suciedad, para ella se convirtió en una forma de vida, una actividad aprendida desde niña y compartida con su familia. Creció separando residuos y ahí mismo formó su familia.

“Yo no he trabajado en otro lado”, cuenta Leticia. “Yo desde que tenía 9 años me dedico a pepenar”, hoy su hogar en Vida Ecológica del Cupatitzio

Su historia está ligada directamente a su historia familiar. El oficio lo conoció de su madre y hoy “Toda mi familia trabaja aquí”, dice.

El oficio no llegó a su vida como una actividad pasajera o repentina: creció con él, aprendió a realizarlo y, con el paso de los años, lo hizo parte de su identidad. De su día a día.
“Desde chiquita trabajé esto y me gusta”.

En sus palabras aparece una idea que se repite con fuerza: el orgullo. Leticia no parece querer esconder su oficio. No tiene por qué, es un trabajo honesto, que aporta mucho a la comunidad en la que vive y a mejorar su entorno y el medioambiente. Por el contrario, lo reivindica frente a quienes lo consideran un trabajo sucio.

“Yo estoy orgullosa de mi trabajo, siempre he estado orgullosa”.

Para ella, la relación con los residuos no define el valor de quien los recoge.

“Que las personas sepan que, si bien dicen que es un trabajo que implica trabajar con lo sucio, tiene como objetivo dejar limpio, cuidar el entorno y nuestros recursos naturales”.

Esa diferencia entre lo que otros ven y lo que ella vive atraviesa su relato. Mientras desde fuera el trabajo puede ser asociado con malos olores, basura o suciedad, Leticia habla de él desde la dignidad y la satisfacción por hacer lo que pocos quieren.

“Las personas pueden verlo como un trabajo sucio, pero es un trabajo honesto”.

Y también hay espacio para la convivencia. Vida Ecológica del Cupatitzio es un espacio abierto y seguro para las mujeres que buscan obtener un ingreso digno.

En medio de la jornada, entre las tareas y las responsabilidades, aparece el compañerismo: “Es puro relajo, a la vez trabajo… es bonito”.

En esa frase se condensa buena parte de su relación con el oficio. No todo es esfuerzo ni todo es necesidad.

Su historia de 41 años de vida pepenando recuerda que detrás de cada jornada de recolección hay personas con historias, familias y experiencias que pocas veces son visibles para quienes simplemente observan pasar el camión de la basura.

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