Humberto Castillo Mercado | Agencia Esquema
Morelia, Michoacán.— Al concluir la audiencia de oralidad en la sala 5, ubicada a un costado del Cereso Mil Cumbres, el silencio de los últimos minutos dio paso al llanto.
Las tres mujeres rompieron en lágrimas. Fue un llanto incontenible, como si durante años hubieran guardado el dolor, la impotencia y la espera, y en ese momento finalmente encontraran una manera de soltarlo.
Verónica, la víctima; su madre, Verónica Parra, y su abuela se abrazaron con fuerza. No les importó llorar a grito abierto. Frente a quienes permanecían en las inmediaciones de la sala, se abrazaron como una familia que acababa de atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida.
El motivo: el juez que lleva el proceso dictó este viernes sentencia condenatoria contra el experiodista Alejandro V., acusado por Verónica Guante Parra de los delitos de violación y abusos deshonestos.
Poco antes, al salir de la audiencia, la madre de la víctima se acercó a la sala y le gritó al condenado:
“Síguete riendo, perro”.
La expresión resumió la tensión acumulada durante un proceso que se prolongó por más de cuatro años y medio y que mantuvo a la familia de la víctima en una larga búsqueda de justicia ante las autoridades.
El ex periodista, quien sus últimos años de ejercicio fue reportero de Milenio y Quadratin, no volteo, e instantes después fue sacado esposado de un brazo de la sala por un policía procesal que en todo momento permaneció en guardia, detrás del imputado
Durante los alegatos finales, la Fiscalía y la asesoría jurídica de la víctima solicitaron al juez imponer la pena máxima, al sostener que las pruebas incorporadas durante el juicio acreditaban la responsabilidad del acusado.
La Fiscalía presentó desde el jueves pasado el resumen de los elementos probatorios que, de acuerdo con su planteamiento, fueron aportados durante los últimos cuatro años y medio para demostrar la culpabilidad del experiodista, quien permanece privado de su libertad desde hace más de dos años.
La defensa de Alejandro V., por su parte, pidió la absolución y cuestionó la solidez de los testimonios de la víctima, así como de las pruebas presentadas por la parte acusadora. También argumentó que existían deficiencias en materia de pruebas científicas y que los elementos aportados no resultaban suficientes para acreditar la responsabilidad penal de su representado.
El juzgador, sin embargo, determinó que las pruebas desahogadas durante el proceso eran pertinentes y emitió un fallo condenatorio contra el imputado.
Falta conocer la pena
La condena de este viernes establece la responsabilidad penal del acusado, pero todavía falta determinar cuántos años deberá permanecer en prisión.
El juez fijó para el próximo 5 de octubre, a las 13:30 horas, la audiencia en la que se llevará a cabo la individualización de la pena.
De acuerdo con el asesor jurídico de Verónica Guante Parra, la parte víctima espera que la sanción sea de al menos 50 años de prisión, aunque explicó que la pena podría disminuir o aumentar dependiendo de las circunstancias que sean consideradas por el juzgador.
Mientras tanto, afuera de la sala 5, a un costado del Cereso Mil Cumbres, Verónica, su madre y su abuela permanecieron abrazadas.
Lloraron sin contenerse.
Después de cuatro años y medio de proceso, aquella escena fue, para ellas, el desahogo de una espera que parecía interminable.
No hubo discursos.
Sólo tres mujeres abrazadas, llorando y dejando salir, a gritos, lo que durante años habían llevado consigo.
Veronica Parra, madre de la víctima al salir de la sala, dijo el porque se atrevió a gritarle a su ex pareja, debido a que éste se creía intocable e influyente. Y se burlaba de ella y su hija en las diversas audiencias, todavía en la del jueves pasado 24 de septiembre.
