julio 23, 2024

Crónicas de Ri. – MAL AGRADECIDO

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Nunca te lo dije Paco, pero cuando tenías nueve meses de haber nacido te dio una calentura tan fuerte que sentí que nos ibas hijo, y quien crees que te cuidó en el Hospital?… Yo hijo, quien más… y ahora ve como me pagas, tienes idea de todo lo que hice por ti?, la escuela, la ropa, los zapatos que te gustaban, los juguetes y las bicicletas que me pediste, todo te compre, todo Paco y no me parece justo que ahora que solo te pido que me invites a jugar una sola vez me niegues eso que podría ser mi último deseo, ya estoy viejazo, no me gusta aceptarlo pero las pinches reumas   cada vez son más, pero eso sí, todavía me hecho un último juego, y quiero que sea contigo, anda hijo tócate el corazón y complace aunque sea una vez a tu viejo… Esas eran las súplicas del Panchito Campos a su vástago que solo se tallaba la cara por la impotencia y deseos reprimidos de decirle al anciano policía que ya no estaba para esos trotes, decirle que en el equipo donde militaba la media era de 25 años de edad y su anciano padre se pasaba con más o menos 50 años, sin embargo su longevo padre no paraba en las súplicas y reproches, hasta que más por pena que de ganas el Junior le dijo que , pero que no le garantizaba que lo alinearían, pues era un encuentro difícil y no podían arriesgar la calificación, “gracias hijo, gracias” gritaba Panchito mientras se apresuraba a subirse al carro de su retoño; Paco por su parte se tomó las cosas con calma pues aún faltaban dos horas para el encuentro, ¡ha chingá!  ¿lavaste el carro papá? Preguntó sorprendido, claro hijo desde las cinco de la mañana, nomas para que veas cuanto te quiero condenadote. El psicólogo de profesión embozó una forzada sonrisa mientras se rascaba la cabeza  pues ni siquiera pensaba decirle a sus compañeros de equipo que lo alinearan; ¿le echamos gasolina mijo? Preguntaba Panchito, no apá traigo  tres cuartos de tanque,  respondió el Junior, hay que echarle mijo, tanque lleno, hasta que la vomite, yo pago y de una vez que le pongan aceite, pero anda bien de los niv…que le pongan mijo, yo pago, faltaba más, replicaba panchito. Y como dice una copla, el camino fue cortito, caminaron media cuadra, Panchito ladra que ladra no paraba con sus gritos, a su hijo le recordó todito, desde que nació hasta hace poquito y al Junior no le quedó de otra que pedirle a sus compañeros de equipo dejaran a su padre en la cancha aunque fueran solo unos minutitos; Ese día la suerte le sonreiría a Panchito pues apenas llegaron siete jugadores y con eso perderían por default, así que por causas de fuerza mayor el septuagenario Panchito alineó en la escuadra de su retoño, ello pese a la resistencia del silbante que fue muy claro en señalar que él no se hacía responsable si “algo” le llegara a pasar al vejestorio…y sin más el encuentro dio inicio, Panchito esta vez no gritó que le pasaran el balón, pues un ataque de tos le impidió hablar, además se le  acalambraron ambas piernas y la vista le falló más que nunca, ¡si veo¡, gritaba, borroso pero veo; fue entonces  que dijo “es ahora o nunca” se concentró y cual monje tibetano confió en su sexto sentido, el balón llegó a sus píes y al sentir a un jugador contrario se apresuró a despejar el esférico al lado contrario; pero algo falló y para su mala suerte cuando soltó la patada la pelota ya no estaba a su alcance, sin embargo quien sí estuvo a su alcance fue la espinilla de un contrario, o al menos eso creyó, pues su avejentado pie  se estrelló en la humanidad del propio árbitro que ante el patadón se dobló  y entre mentadas de madre expulsó al terco policía…El juego se suspendió pues nadie más llegó en los escasos tres minutos que tenía el encuentro de iniciado. Ya ves apá, te lo dije, le reprochó el Junior,  y que querías, además si ya sabes que no puedo para que me metes, pinches mal agradecidos, todavía de que les hecho la mano se ponen sus moños, y ni creas que no me vas a pagar lo de la gasolina y el aceite y 50 de la lavada del carro, ¡pues mira este¡, y te callas…Esta historia continuará, hasta que Panchito deje de respirar.

Redacción ESQUEMA Noticias

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